¿Qué es el mastering?

¿Qué es y qué no es la masterización? Definición y conceptos

¿Qués es y qué no es el mastering? ¿Siempre es necesario masterizar nuestra música? ¿Una buena mezcla también necesita ser masterizada? ¿Qué se gana y qué se pierde en el master? ¿Un audio masterizado puede usarse en CD de audio y al mismo tiempo en plataformas de distribución musical? ¿Es necesario masterizar mi música en un estudio diferente a donde realicé la mezcla? ¿Qué se puede arreglar en el master y qué no? ¿Cómo elegir el estudio de mastering para mi música? Claramente hay muchas preguntas por responder, y ese es el objetivo de este artículo. Preparen sus cámaras de fotos, comenzaremos un viaje por el territorio del mastering…

¿Qué es el #mastering?

El mastering es la última oportunidad -objetiva- en donde se puede intervenir en las cualidades sonoras de una producción musical para optimizarla, lo que significa que es el último control de calidad antes que la música llegue a oídos del público, ya sea a través de plataformas de distribución musical digitales (como YouTube, iTunes, Tidal, Pandora, Spotify, etc.), o por medio de un soporte físico (CD, DVD, vinilo, etc). En este proceso de control es donde el ingeniero de mastering debe encontrar todos los problemas técnicos previos y solucionarlos (si los hubiera), y realzar todo el trabajo artístico de la producción musical. En otras palabras, en el mastering se prepara la mezcla y se la optimiza para su distribución.

En esta etapa se manipula sutilmente y quirúrgicamente el sonido para ser optimizado para su lanzamiento digital o físico,  logrando que “se escuche en todo su potencial en cada sistema de audio“, sea un sistema de altavoces hogareño, un smartphone, auriculares, en el automóvil, etc. Lo que se busca con el mastering es que la música se traduzca lo mejor posible en cualquier situación de escucha.

Cuando se trabaja el sonido en un estudio profesional donde exclusivamente se realiza mastering, con las herramientas apropiadas y con un ingeniero capacitado, es cuando se podrán enfatizar todas las virtudes de la música, y se podrán reducir y enmascarar los errores existentes de la producción antes que llegue al oyente.

Si partimos de la base que en la etapa de mastering se solucionan problemas técnicos y se optimiza el material grabado para ser distribuido de la mejor forma posible sin ser alterado por el soporte, entonces por definición podríamos afirmar que el master se escuchará siempre mejor que la mezcla, aunque si no se trabaja en un estudio profesional, con un ingeniero idóneo y sin las herramientas correspondientes se podría arruinar todo el trabajo previo de semanas, meses o incluso años.

El mastering garantiza objetividad en el sonido. Si se realizara este trabajo tan delicado en el mismo lugar donde se grabó y mezcló -con el mismo ingeniero- se tenderá a resaltar los errores de la producción debido a que normalmente esas falencias son el resultado de algún problema en el sistema de monitoreo, de anomalías acústicas de la sala, o la exageración de algún criterio personal por parte del ingeniero. Si bien implica sumar a un especialista más, siempre es conveniente un par de oídos nuevos, con experiencia, con las herramientas necesarias y con el espacio acústico correcto para tomar decisiones con la mayor precisión posible.

Entonces, la masterización es el proceso por el cual se buscan mejoras en las mezclas y se llevan las canciones al nivel sonoro comercial correspondiente para la distribución elegida por el artista: sea lanzamiento físico como para lanzamiento digital.

El objetivo principal del mastering es alcanzar el mejor sonido posible para la música previamente mezclada, y al mismo tiempo buscar que cada canción de un álbum se escuche de forma homogénea en cuanto al timbre, color e intensidad. En otras palabras, durante el mastering se lleva la producción a ser escuchada de la mejor forma posible y se genera una identidad entre las canciones dentro de un álbum.

Podemos concluir entonces que el mastering es adaptar la mezcla a un contexto. Es decir, en el proceso de masterización se perfecciona el sonido acorde a su soporte de distribución (digital o formato físico). Si no hay contexto, no se puede hablar de mastering. Si el artista no se sabe dónde se va a difundir su música, no se podría masterizar absolutamente nada ya que no habría un objetivo que alcanzar, unas normativas que cumplir y un mercado que complacer.

¿Qué se hace en el mastering?

Una característica particular de la masterización es que durante esta etapa también se decide el orden de las canciones del álbum, se aplican fundidos (fades) o se entrelazan los tracks, se insertan metadatos necesarios para la identificación de la obra musical, (como los códigos ISRC, EAN, año de lanzamiento, nombre de artista, título del álbum, etc) y también se decide el tiempo (espaciado) entre las canciones.

Principalmente se busca que el álbum suene consistente de principio a fin, y eso se logra unificando varias canciones que pueden ser de distintos estilos o que pudieron haber sido grabadas por diferentes músicos en distintos estudios y en distintas etapas entre sí (a veces se puede hablar de años de diferencia). Además de intentar buscar mejorar la calidad sonora de la mezcla, también se busca conseguir un impacto emocional más grande en quien escucha la canción. Un sonido con más cuerpo, profundidad y claridad de detalle. Incluso el ingeniero de mastering debería estar atento a que los tracks no salgan con ruidos ajenos a la música, clicks, problemas de polaridad e incompatibilidad en la imagen estéreo.

¿Qué NO es el mastering?

El mastering no soluciona falencias graves: Si una grabación -o una mezcla- no suena medianamente bien, el mastering como mucho podría llegar a emparchar algunos errores. Honestamente, en Onix Mastering Studio preferimos no realizar trabajos en estas situaciones. Aconsejamos no invertir más dinero en esa producción y seguir adelante con otra en donde no se vuelvan a cometer los mismos errores, o volver a comenzar desde cero una vez más.

La masterización no implica poner únicamente un limitador al final de la cadena de procesos: En muchos casos los estudios de grabación y mezcla que ofrecen también el servicio de mastering genera este tipo de prácticas y realiza estas afirmaciones incorrectas. El limitador es una herramienta indispensable en la masterización para generar intensidad en la señal, pero no es la única ni con la cual conviene abusar. Como ya se explicó anteriormente, hay una gran variedad de herramientas específicas para trabajar en las cualidades sonoras y en la corrección de falencias. El limitador es una más: ni la única ni la mejor.

En el mastering no se resuelven problemas de instrumentos específicos: Si bien a veces con determinadas herramientas un ingeniero puede solucionar un conflicto particular dentro de la mezcla, al trabajar con un archivo estéreo (ó 5.1), las libertad de acción está restringida. Los ajustes y corrección de desbalances se los hace a niveles generales.

El master no es la etapa donde se aplican ajustes drásticos: Algo que no es cierto en lo más mínimo. A veces significa utilizar un ecualizador con una acentuación/atenuación de no más de 1,5 dB, con compresiones dinámicas de 1 dB de reducción, y una limitación de 0,5 dB. Siempre dependerá de cómo haya sido trabajada la canción durante la grabación y mezcla.

¿Cómo sería una comparación entre mezcla y master?

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Diego Hernán Costa - Director e ingeniero de masterización en Onix Mastering Studio - Buenos Aires, Argentina

Diego Hernán Costa

Ingeniero de mastering
Director e ingeniero de masterización en Onix Mastering Studio.
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